Una mujer es adicta al kétchup desde niña
Dice que consume más de 75 kilos de esta salsa al año.

Melissa Ibbitson, natural de Lincon (Inglaterra) se considera adicta a la salsa de tomate. El gusto por el kétchup es tan fuerte que no puede pasar ni un día sin llevarse a la boca su sabor.
Desde que lo probó por primera vez en un restaurante de comida rápida no ha podido parar. "Mis amigos se avergüenzan cuando pido doce sobres de kétchup en el comedor de la facultad y me llevó los que no uso a casa conmigo" ha confesado Ibbitson.
Tal y como afirma el blog de Antena 3 Esto no es noticia, en los cumpleaños sus tartas tienen forma de botella de kétchup y su comida favorita son las patatas fritas mojadas en la salsa de tomate.
Confiesa consumir más de 75 kilos de kétchup al año que a la larga pueden pasar factura a su salud.